“Whipping Girl”, de Julia Serano

 

Este libro, procedente de una de las voces más destacadas y reconocidas del activismo trans y del feminismo estadounidense, Julia Serano, contribuye a paliar la ausencia y la desatención de las mujeres trans en el movimiento feminista. Desde una perspectiva transfemenina, la autora analiza cuestiones como el sexo, el género y la identidad, el sexismo, el travestismo o el “privilegio masculino“, así como la transfobia y la transmisoginia, entre otros tantas otras. Ofrece una descripción comprensiva e imprescindible sobre lo que significa ser una mujer trans dentro de una sociedad patriarcal, y sobre qué es una vida trans como tal. Whipping Girl es un texto necesario, una referencia ineludible que nace en el activismo trans estadounidense y que atraviesa todo el pensamiento feminista. Este libro muestra que sin el reconocimiento de la comunidad trans, a veces olvidado en el movimiento feminista y siempre en el sistema cisheteronormativo y patriarcal, no habrá justicia.

«Hay una incontable variedad de experiencias que pueden influir en la vivencia del género de una mujer: ser criada (o no) como una chica, vivir (o no) la menstruación y la menopausia, estar (o no) embarazada y dar (o no) a luz, ser madre (o no serlo), tener marido (o mujer, o ninguno), etcétera. Otras realidades que afectan a la vida de las mujeres son la raza, la edad, la capacidad, la orientación sexual, la clase social, etcétera. Aunque cada una de estas realidades, a nivel individual, afecta a muchas mujeres -y cada una de ellas se considera con razón como un “asunto de mujeres”-, sería estúpido que alguien exigiera que todas fueran un requisito para denominarse “mujer”». 

Julia Serano (1967, Estados Unidos) es escritora, cantante, artista de spoken word, activista feminista, bi-trans. Es doctorada en bioquímica y biofísica molecular por la Universidad de Columbia. Trabajó, durante diecisiete años, como investigadora en la Universidad de Berkeley en los campos de la genética, la evolución y la biología del desarrollo. Esto, junto a sus diversos estudios sobre teoría queer, feminismo y género, así como su experiencia vital, le confieren una visión privilegiada sobre el feminismo y los distintos conceptos que articulan este movimiento social y político: género, sexo, identidad, etc. Es autora de tres libros: Whipping Girl: A Transsexual Woman on Sexism and Scapegoating of FeminityExcluded: Making Feminist and Queer Movements More Inclusive y Outspoken: A Decade of Transgender Activism and Trans Feminism. Ha escrito para diferentes medios de comunicación: TimeThe Guardian o The Daily Beast.

“Música y mujeres. Género y poder”, editado por Marisa Manchado

En 1990, Marisa Manchado, editora de este libro, se propuso compilar textos que incluyesen el feminismo como una variable de estudio dentro del ámbito de la musicología. Esto es, quitar las telarañas de aquellos análisis musicales que consideraban la música clásica, la contemporánea, la ópera y la misma composición ajenas al machismo y a las distintas opresiones, como el racismo y el colonialismo. De hecho, la musicología, campo de estudio a veces maltratado, ha tenido siempre una serie de constantes y tirantes contactos con los ámbitos de investigación centrados en estos otros conceptos. Estos ensayos ejemplifican las múltiples formas sobre las que se puede asentar esta relación: los estudios culturales sobre óperas y compositores consolidados, la revisión histórica de autoras olvidadas por su doble condición —mujer y latinoamericana—, el estado de la cuestión sobre la musicología y el feminismo, o la visión de una intérprete sobre la obra de un autor contemporáneo, así como una serie de encuestas que dan voz a compositoras españolas que exponen diferentes puntos de vista sobre la creación musical y su conexión con la condición de género. Con esta reedición se pretende, por tanto, arrojar de nuevo luz sobre aquellas mujeres que también compusieron, cantaron, tocaron y enseñaron música; revalorizar su trabajo, sus experiencias y su creación. O lo que es lo mismo, crear genealogía feminista desde aquellos ámbitos que a veces se invisibilizan.
Esta nueva versión de 2019 está prologada por el catedrático de musicología de la Universidad de Oviedo, Ángel Medina Álvarez, e incluye como novedad un estudio sobre la actual situación de la musicología feminista en España de Marisa Manchado Torres. En el libro encontramos a las siguientes investigadoras: Teresa Cascudo García-Villaraco («Los trabajos de Penélope musicóloga: musicología y feminismo entre 1974 y 1994»); Amelia Die Goyanes («Marisa, Pao y yo: el primer programa de radio de mujeres en la música»); Joaquina Labajo Valdés («El controvertido significado de la educación musical femenina»); Josemi Lorenzo Arribas («La historia de las mujeres y la historia de la música: ausencias, presencias y cuestiones teórico-metodológicas»); Carmen Cecilia Piñero Gil («Compositoras iberoamericanas»); Pilar Ramos López («Mujeres, música y teatro en el siglo de Oro»); Ángeles Sancho Velázquez («Disonancia y Misoginia. “Salomé” de Strauss y el mito de la mujer fatal»); Alicia Valdés Cantero («Caracterización de mujeres notables en la música colonial cubana»); Ana Vega Toscano («Compositoras españolas: apuntes de una historia») y Ellen Waterman («Una perspectiva literaria y feminista de Cassandra’s Dream Song de Brian Ferneyhough», traducción de Jane Rigler y Rafael Liñán).

“Puntos de luz en la noche”, de Isabel Cienfuegos

Todo ha cambiado alrededor, pero también dentro de los protagonistas de estas historias. El amor, el trabajo, las certezas, el lugar. A veces la propia identidad o el mismo significado de las palabras. Expulsados de su mundo, buscan en otros paisajes, otras situaciones, incluso en el recuerdo, en la fuerza de voluntad o en realidades insospechadas, puntos de luz en la noche que permitan una nueva forma de ver, de verse.

«Estos cuentos son una disección científica sobre la naturaleza humana, donde nos habla de enfermedades, de la vida y la muerte, de madres e hijas, batallas perdidas, desconsuelos, deses-peranzas, pero en todos sus personajes irrumpe la necesidad de aferrarse a todo aquello que nos hace humanos.»
Carmen Peire
«Como ya demostrara en su anterior libro de relatos, Mañana los amores serán rocas, la aguda mirada de Isabel Cienfuegos se ha especializado en desvelar los anhelos más íntimos del ser humano. La autora explora el universo de la amistad, las relaciones madre-hija o la decepción, sin abandonar nunca la exigente ambición formal que la caracteriza, y sale airosa del reto.»
Lola López Mondéjar

Isabel Cienfuegos nació en Madrid, donde reside. Ha compartido la dedicación a la literatura con el ejercicio de la neumología en un gran hospital público de la misma ciudad. Sus cuentos se han publicado en antologías como Por favor, sea breve y Por favor sea breve 2 (Páginas de Espuma 2001 y 2009), Jonás y las palabras difíciles y Futuros imperfectos (Colección Nuevos Narradores 2010 y 2012), 201 y 69 Antología de relatos eróticos II (Ediciones Altazor 2014 y 2016), Vamos al circo (Colección Ficción Express, Universidad de Puebla 2016), Veintitrés formas de tocar a una mujer (DeLirios 2017), Las más extrañas historias de amor (Reino de Cordelia 2018), Los pescadores de perlas (Editorial Montesinos 2019) y Esas que también soy yo (Editorial Ménades 2019).

Ganó el V Concurso de Microrrelato del Bistró, de la Librería Central de Madrid (2016), y el segundo premio en el I Certamen de Relato Breve de la Fundación Fomento Hispania (2017). Ha publicado también en revistas nacionales e internacionales: Magyar Napló (Hungría 2009), Luvina (México 2011 y 2014), Conexos (2013), Scholars Commons, Revista Surco Sur (Universidad de Florida 2014), Litoral (2017) y Quimera (2019). Es autora del libro de relatos Mañana los amores serán rocas (Editorial Cuadernos del Vigía 2012).

“Tiempo roto”, de Margot Chamorro

«… entonces ya nada fue igual. El tiempo se rompió en dos, uno fue el de antes de la guerra, y el otro fue el de después».

Sigue viva entre nosotros la memoria de la Guerra Civil, y también la de los largos y crueles años de la posguerra; una época gris y amarga, sobre todo para quienes tuvieron que ver cómo sus ideales quedaban aplastados. Ese es el tiempo roto del que Margot Chamoro nos habla en este emotivo libro, un relato testimonial en el que la autora evoca el recuerdo de su infancia vivida en una familia de los vencidos, que, con su apasionada sinceridad, nos llega directamente al corazón.

 

«Dame tu mano. Juntos vamos a recorrer el camino de mi infancia. Me gustaría que esto que te voy a contar fuese como un libro de estampas, y que al pasarlas una a una pudieras formarte una idea de cómo éramos los niños de entonces. Aquellos niños que aprendimos a cantar el «Cara al sol», con aquello de… volverá a reír la primavera, cuando teníamos por delante un tiempo de invierno tan largo… »

 

A Margot Chamorro, desde muy pequeña, le gustaba observar todo lo que le pasaba por delante de los ojos: las peleas, el barrendero, el callejón, los pajaritos que andaban saltando por la plazuela, el sol, las nubes… Era todo tan hermoso que soñaba con plasmarlo, pero estaban viviendo la guerra del año 36, y no tenía pinturas, ni lápices, ni tan siquiera un trozo de papel. A pesar de ello, ella iba a la plaza de Calatrava y buscaba en la basura pequeños trozos de teja con los que dejaba grabadas en el suelo sus fantasías. En invierno la lluvia las borraba, pero, obstinada, las pintaba una y otra vez.
De mayor, fue a la academia Cid a estudiar dibujo, que luego le sirvió para ponerse a trabajar. De la mano de su profesor leyó aquel libro, Chiquillos, de William Saroyan, que la impulsó a poner por escrito todo lo que había vivido. Así nació este, su primer libro. Escribió además narrativa, teatro, artículos, cuentos y poesía infantil y adulta, colaborando en ediciones colectivas, periódicos y revistas, y ejerciendo de cuentacuentos. También pintó óleos y acuarelas que expuso en el Parador Nacional de Tui.

“Maldita Helena”, de Daniel Tubau

Helena es quizá el personaje que más se parece al inquieto Ulises, aunque de ella sabemos mucho menos. Pero esta Helena de muchas formas, cambiante en la voz de cada poeta, dramaturgo o filósofo nos sigue fascinando precisamente porque no se deja atrapar en una única definición. Daniel Tubau nos acerca a este fascinante personaje admirado y odiado por poetas, dramaturgos, filósofos y eruditos, que la han considerado el símbolo de la belleza y la pasión, pero que también la han acusado de adúltera, traidora a su patria y causante de una guerra espantosa. Con maestría, haciendo patente su capacidad de evocar y conectar referencias que parecen alejadas, el autor nos invita a visitar decenas de lugares (porque Helena no solo estuvo en Troya y en Esparta), descubriendo en el camino las diferencias entre los mitos, obras, discursos políticos, diatribas filosóficas y comedias o tragedias en las que ha aparecido Helena; y se propone rescatar, a partir de todas esas huellas históricas, los rasgos originales de un mito antiquísimo. Se aleja de la imagen estereotipada y nos muestra los matices y la riqueza de una de las grandes protagonistas de la cultura grecolatina, combinando la mitología con todo tipo de materias. Su profundo conocimiento de la materia va más allá de la mera recreación histórica: nos propone un diálogo que nos permite comprender la complejidad de una personalidad contradictoria pero siempre fascinante como es Helena.

Daniel Tubau nació en Barcelona, pero vive en Madrid. Su amor por la mitología lo descubrió gracias a un libro que le regaló su madre. Tras escribir y publicar varios cuentos, ensayos y novelas entre los 18 y los 24 años, impulsado por su amor hacia los pensadores griegos, decidió estudiar Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Trabajó como guionista y director de televisión durante más años de los necesarios y, como Sísifo, aún lo hace. Ha sido profesor de guion en Argentina, Cuba, Perú y República Dominicana, profesión que también ejerce en España. Ha publicado libros de ensayo como Nada es lo que es, Elogio de la infidelidad o La verdadera historia de las sociedades secretas, pero también acerca de un mito moderno como Sherlock Holmes (No tan elemental), o sobre el estratega chino Sunzi (El arte del engaño), así como una novela de ciencia ficción (Recuerdos de la era analógica) y tres libros de guión (Las paradojas del guionista, El guión del siglo 21 y El espectador es el protagonista).

“Hormiga blanca”, de Mónica Sánchez e ilustrado por Sinsuni Velasco

Los relatos que componen este libro nos invitan a sumergirnos en el universo literario de Herman Melville doscientos años después de su nacimiento. A través de cinco cuentos originales y de su prosa contenida y precisa, Mónica Sánchez recupera los personajes y mundos del autor: Bartleby revive en la enigmática señora M., quien preferiría hacerlo todo, sin freno. El capitán Ahab, Quequeeg e Ismael protagonizan una nueva épica mientras esperan el tren de La Bestia (la ballena blanca), en la inhóspita frontera de México con Estados Unidos. Benito Centeno no es un barco fantasma, sino un establecimiento hotelero venido a menos y que esconde un pasado estremecedor. No faltan en estas páginas ni un impertinente vendedor de pararrayos, testigo de un amor efímero; ni Ágata, la vecina insidiosa capaz de elaborar en sus delirios una poética en toda regla. Sinsuni Velasco, acompaña estas historias y completa la recreación del universo de Melville con sus ilustraciones y su atractivo diseño: un bonito y original homenaje al autor de Moby Dick, que demuestra que su obra está más vigente que nunca.

Mónica Sánchez (Madrid, 1970) inicia su trabajo profesional como correctora y editora en El País-Aguilar. En 1998, se incorpora a RAIS, una ONG dedicada a la inserción sociolaboral de las personas sin hogar. Escribe tres ensayos sobre temas de exclusión social: A ciegas, mil historias de la calle, En dos, un viaje a las fronteras y Solo luna, treinta cartas a una dama sin hogar, todos ellos publicados por RAIS y Obra Social Caja Madrid. En 2006, se traslada a México, donde publica las novelas La hija de Kafka (El Andén, 2009) y Zapatos rotos (JP Libros, 2010). En 2008, gana el Premio Internacional de Teatro Breve Ciudad de Requena (2008) por su obra Cama caliente a la deriva y, un año después, el primer premio de Novela Corta María Zayas con Zapatos rotos. Tanto en 2008 como en 2015 acaba finalista en el prestigioso concurso de cuentos Coseña Eñe.

Ilustraciones de Sinsuni Velasco.

“Ratas en el alféizar”, de Blanca Berjano

Blanca Berjano expresa en el poemario Ratas en el alféizar el proceso de ruptura de una mujer con su rol establecido; las ratas que acechan en el alféizar (el cuerpo y la mente femeninos) evocan el miedo a romper con la normatividad de género y con el modo de sentir el amor, el desamor y el deseo, así como el miedo a descubrir ese algo desconocido, que puede llevar al abismo o a la libertad. Para ello se subvierten las raíces culturales de la autora, reviviendo el mundo grecorromano y el simbolismo del flamenco.

La belleza que evocan los poemas no se queda en un mero formalismo o repetición de las estructuras estéticas clásicas, sino que transciende el canón para adentrarse en un nuevo nivel de realidad desposeído de la normatividad social y cultural.

Blanca Berjano (Madrid, 1987) es escritora y viajera, con licenciatura y máster en Filología Clásica y en Enseñanza del Español. Actualmente reside en una isla al norte de Madagascar, donde ha terminado su primer poemario, Ratas en el alféizar. Ha ganado algunos premios y becas en filología, y ha colaborado como redactora en el periódico digital Diagonal, en la revista Mosaico, y en las revistas feministas Pikara Magazine y Mujeres en Lucha.

No, las mujeres no pueden ir solas al jardín botánico.

A las tres de la tarde en el jardín te esperan los hombres, Blanca.

Ni los perros cancerberos te defenderán, Blanca,

ni las madres–cobra morderán sus cuellos con ponzoñoso

veneno.

 

Las perras anuncian tu llegada por el megáfono, se expanden

sus ladridos en un eco mezclándose con el adhan; los jardines

se inundan con los bellos ululatos de las mezquitas y por un

momento no se perciben las bocinas de los coches.

 

Es muy fácil hablar de la paz, hermano, tú que eres hombre,

tú quieres enseñarme a mí un mensaje de paz, tú que me

observas fijamente desde la lejanía como si mi imagen te

perteneciera, tú que me persigues por este bello jardín

lleno de flores y de mosquitos y de miradas de bebés–mono

comiendo piña.

 

Los cuervos arrancarán los ojos de los cadáveres de las

lechuzas, mientras tú, hombre que rezas por la paz entre

hermanos, me perseguirás escondiéndote entre los arbustos

del jardín de Lal-bagh.

“Es una mujer impura”, de Fahmida Riaz

Fahmida Riaz (1946-2018) fue una poeta paquistaní, y es una de las voces poéticas más importantes de todo el subcontinente indio. Ya su primer libro Cuerpo desgarrado, escrito cuando tenía poco más de veinte años, nos descubre a una mujer segura de sí misma, indómita y comprometida. En sus versos reivindica a la mujer como ser pensante, pero también como ser dotado de un cuerpo que desea, y por eso no se avergüenza de expresar qué y cómo desea.  Fahmida es también una poeta social que alza su voz en favor de los más desfavorecidos.

Sin renunciar a un exquisito lirismo, esta voz disidente contradice la visión estereotipada que se suele tener en occidente de la mujer musulmana para mostrarnos así otra cara de esa realidad.

Sus ideas hicieron que fuera perseguida hasta el punto de tener que exiliarse en la India, y que su voz fuera silenciada en los círculos literarios, favoreciendo en su lugar a otras menos incómodas. No obstante, la calidad de su obra ha hecho que se haya ido imponiendo por sí sola, hasta que en 2014 el gobierno de Paquistán le concedió el premio Kamal-e-Fan, el galardón literario más importante del país.

Fahmida Riaz, además de una voz comprometida con los más desfavorecidos, ha sido una de las primeras autoras del subcontinente indio en reivindicar el deseo y el placer femenino. En su poesía, silenciada por su osadía, nos descubre cómo la mujer debe todavía tomar las riendas de su cuerpo aun exponiéndose a ser calificada de desvergonzada.

Este libro reúne la colección de poesía más extensa publicada en otro idioma de la obra de esta mujer paquistaní, musulmana y, sin embargo, (y este «sin embargo» está escrito solo desde nuestros prejuicios occidentales), intrépida y reivindicativa.

Su voz, junto a la de muchas otras mujeres en muchos otros puntos del mundo, se convierte, dentro del catálogo de Ménades, en parte de un mapa que había permanecido hasta ahora oscurecido y emborronado, pero que poco a poco comienza a ver la luz para sorprendernos, deleitarnos y enriquecernos.

Es una mujer impura,

en la prisión del flujo de su sangre,

en el ciclo de los meses y los años,

en el fuego de la ardiente lascivia,

en pos de su deseo.

 

 

Edición bilingüe de Rocío Moriones Alonso

 

 

“Clemencia a las estrellas”, de Agustina González

Carro de Compra

Asombra, todavía, el silencio y el olvido que se cernieron tras su asesinato sobre una personalidad tan impactante y distinta a todas. Pese a que su leyenda sigue formando parte de la mitología de una ciudad que en tiempos de Lorca alcanzó sus cimas de intensidad y desgarro, ni siquiera un final tan trágico como el del propio Federico ni el hecho de que el poeta se inspirara en ella para escribir La zapatera prodigiosa sirvieron para incluir a Agustina González en la nómina de genios de una generación cuya condena fue adelantarse décadas (o siglos) en su filosofía de vida y sus métodos.

Natural humanista y socialista convencida, defensora de una acción política que buscara únicamente el bien común por encima de intereses personales, detractora del belicismo y del descrédito de los políticos, lo que impulsaba a hablar a Agustina era la rebelión ante lo injusto asumido y lo absurdo normalizado. Siguiendo la corriente de sus pensamientos a lo largo de estos textos, que ella misma se encargaba de imprimir y vendía en el escaparate de su zapatería, descubrimos a una mujer honesta, fiel a sí misma, de una lucidez tan transparente que en ocasiones limita incluso con la ingenuidad, enemiga de la mentira y la hipocresía, sincera y valiente hasta las últimas consecuencias. Las críticas no hicieron sino endurecerla, reforzarla en sus convicciones tan puras como sencillas: permanecer leal y constante a los propios ideales, que serán los correctos mientras no atenten contra nadie ni promuevan mal ni odio.

Crítica con el servilismo a los ricos, con la ignorancia y la soberbia, con los que desprecian a las clases inferiores, con la avaricia de los banqueros y la ineptitud de los políticos, dignificó a obreros y campesinos, se burló de señoritos ricos de vida holgazana y resuelta, ideó numerosos métodos para mejorar la vida diaria en las ciudades y para erradicar la ignorancia de las masas, denunció los peligros del fanatismo, enarboló el feminismo como una de las banderas más necesarias en la construcción de un país futuro con plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres, concibió a Dios de modo panteísta y demostró, además de un inmenso apego a la vida, una imaginación y creatividad que el fascismo segó de raíz.

Agustina nació en Granada el 4 de abril de 1891. Lectora voraz, inquieta y preocupada por el mundo que la rodea, desde niña confiaba encontrar en los libros las respuestas a las preguntas que la acechaban. Después de cursar sus estudios primarios en el Real Colegio de Santo Domingo de Granada, donde demostró también un inusitado interés por la astronomía y las ciencias, su familia valoró en asamblea si la adolescente podía o no leer cuanto deseaba, seguramente sospechando ya, o temiendo, que la chica despuntara intelectual y preguntona. La resolución fue favorable en parte, porque pese a que no se le prohibió del todo la lectura, sí se la sometió a una vigilancia estricta que causó en Agustina periodos de ansiedad y nerviosismo de los que intentaba escapar disfrazándose con las ropas de sus hermanos para caminar libre por las calles. Una natural predisposición a la curiosidad por las cosas del mundo le lleva a seguir leyendo a escondidas de sus hermanos, a interesarse por las ciencias, por la religión, por los debates políticos… La joven Agustina divaga, imagina, se recrea, rememora amoríos y cortejos de adolescencia, sueña con un futuro que nunca podrá ver. Juega con los roles de género y los tergiversa, se atreve a desafiarlos, a comprobar hasta qué punto nos condicionan y nos determinan.

Las consecuencias al ser descubierta no se hicieron esperar: junto con el diagnóstico de histeria llegaron las primeras críticas generalizadas, puesto que la respuesta a una mujer independiente en un entorno tan asfixiante como el de un pueblo pequeño previo a la Guerra Civil no puede ser más que la burla y el insulto. Su actitud carismática, inteligente y contestataria suponía un desafío intolerable a unos detractores para cuyas aspiraciones de igualdad, cultura y progreso sólo podían deberse a una razón: el desequilibrio mental de quien las propugnaba, más aún tratándose de una mujer. Pero Agustina aprovechó sus circunstancias desfavorables para extraer de ellas la inspiración y escribir sus ensayos contra quienes tenían tal estrechez de miras que no eran capaces de distinguir las ideas que hacen avanzar a la humanidad. Si una sociedad intransigente y cerril le exige justificarse, ésta es la única manera en que lo hará una mujer que ya ha escapado para siempre del molde de sumisión y obediencia prefabricado para ella.

La vocación política de Agustina le llevó a fundar el Partido Entero Humanista para las elecciones de 1933. En la bandera blanca del Partido Entero Humanista sólo ondeaban dos palabras bordadas: «Alimento y Paz», y los puntos principales de su Reglamento Ideario del Entero Humanista Internacional tenían por meta objetivos tan elevados como eliminar las fronteras, acuñar una moneda universal, crear el Palacio de Todos para dar alojamiento a los pobres y desposeídos, erradicar el hambre en el mundo o legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, algo absolutamente revolucionario para la época.

Agustina hacía preguntas. Llamaba a la acción. Tocaba temas incómodos. No se callaba. Molestaba. Y precisamente esta personalidad tan transgresora, tan intolerable en la España de la Guerra Civil, fue la causa de que el franquismo la apuntara con su dedo de hierro.

Tras el golpe de Estado de 1936, la zapatera fue primero encarcelada y después trasladada al pueblo de Víznar y fusilada allí («por puta y por lesbiana»), igual que Lorca, junto a otras dos mujeres, aunque se desconoce la fecha exacta de la ejecución. Dicen que, en el momento de su muerte, enfrentada ya a los fusiles del pelotón colocado en línea, se negó a solicitar el perdón de Dios y alzando sus ojos al cielo pidió, en cambio, clemencia a las estrellas. Pero sus asesinos no consiguieron callar su voz, que hoy compartimos, ni enterrar sus ideas. Aquí están, recopiladas por primera vez, para que no vuelvan a caer jamás en el negro abismo del olvido.

Precio: desde 4,49€

Elige tu opción

SINOPSISLA AUTORADATOS FORMATO FÍSICO

Asombra, todavía, el silencio y el olvido que se cernieron tras su asesinato sobre una personalidad tan impactante y distinta. Pese a que su leyenda sigue formando parte de la mitología de una ciudad que en tiempos de Lorca alcanzó sus cimas de intensidad y desgarro, ni siquiera un final tan trágico como el del propio Federico ni el hecho de que el poeta se inspirara en ella para escribir La zapatera prodigiosa sirvieron para incluir a Agustina González en la nómina de genios de una generación cuya condena fue adelantarse décadas (o siglos) en su filosofía de vida y sus métodos.

Natural humanista y socialista convencida, defensora de una acción política que buscara únicamente el bien común por encima de intereses personales, detractora del belicismo y de la ineptitud de los políticos, lo que impulsaba a hablar a Agustina era la rebelión ante lo injusto asumido y lo absurdo normalizado. Siguiendo la corriente de sus pensamientos a lo largo de estos ensayos, que ella misma se encargaba de imprimir y vendía en el escaparate de su zapatería, descubrimos a una mujer honesta, fiel a sí misma, de una lucidez transparente, enemiga de la mentira y la hipocresía, sincera y valiente hasta las últimas consecuencias, a quien los juicios adversos no hicieron sino endurecerla y reforzarla en sus convicciones.

Crítica con el servilismo, la avaricia y la soberbia, dignificó a obreros y campesinos, se burló de señoritos ricos de vida holgazana y resuelta que despreciaban a las clases inferiores, ideó numerosos métodos para mejorar la vida diaria en las ciudades y para erradicar la ignorancia de las masas, denunció los peligros del fanatismo, enarboló el feminismo como una de las banderas más necesarias en la construcción de un país futuro con plena igualdad de derechos entre hombres y mujeres, concibió a Dios de modo panteísta y demostró, además de un inmenso apego a la vida, una imaginación y creatividad que el fascismo segó de raíz. Pero sus asesinos no consiguieron callar su voz, que hoy compartimos, ni enterrar sus ideas. Aquí están, recopiladas por primera vez, para que no vuelvan a caer jamás en el negro abismo del olvido.

 

Agustina González nació en Granada el 4 de abril de 1891. Lectora voraz, inquieta y preocupada por el mundo que la rodeaba, desde niña confió encontrar en los libros las respuestas a las preguntas que la acechaban. Después de cursar sus estudios primarios en el Real Colegio de Santo Domingo de Granada, su familia valoró en asamblea si la adolescente podía o no leer cuanto deseaba y la sometió a una vigilancia estricta que causó en Agustina periodos de ansiedad de los que intentaba escapar disfrazándose con las ropas de sus hermanos para caminar libre por las calles. Una natural curiosidad le llevó, sin embargo, a seguir leyendo a escondidas, a interesarse por las ciencias, por la religión y los debates políticos, a desafiar los roles de género y comprobar hasta qué punto nos condicionan. Las consecuencias al ser descubierta no se hicieron esperar: junto con el diagnóstico de histeria y desequilibrio mental llegaron las primeras críticas generalizadas, puesto que la respuesta a una mujer independiente en un pueblo pequeño no podía ser más que la burla y el insulto. Su actitud carismática, inteligente y contestataria suponía un desafío intolerable para la estrechez de miras de sus detractores. Pero Agustina, que ya había escapado para siempre del molde de sumisión y obediencia prefabricado para ella, aprovechó sus circunstancias desfavorables para extraer de ellas la inspiración y escribir sus polémicos ensayos.

Su vocación política y sus aspiraciones de igualdad, cultura y progreso le llevaron a fundar el Partido Entero Humanista para las elecciones de 1933, entre cuyos objetivos principales se encontraba eliminar las fronteras, erradicar el hambre en el mundo o legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, algo absolutamente revolucionario para la época.

Agustina hacía preguntas. Llamaba a la acción. Tocaba temas incómodos. No se callaba. Molestaba. Y precisamente esta personalidad tan transgresora, tan intolerable en una mujer de su época, fue la causa de que el franquismo la apuntara con su dedo de hierro para asesinarla.

Tras el golpe de Estado de 1936, la zapatera fue primero encarcelada y después trasladada al pueblo de Víznar y fusilada allí, igual que Lorca, junto a otras dos mujeres, aunque se desconoce la fecha exacta de la ejecución. Dicen que, en el momento de su muerte, enfrentada ya a los fusiles del pelotón colocado en línea, se negó a solicitar el perdón de Dios y alzando sus ojos al cielo pidió, en cambio, clemencia a las estrellas.

  • Fecha: junio de 2019
  • Colección: Olvidadas
  • Más datos:
    • 210 págs.
    • 21x14 cm.
  • ISBN:978-84-120204-8-9

Quantity
Loading Updating cart...


Recuerda elegir, cuando sea posible, el formato digital o físico del libro antes de adquirirlo
                                          
CargandoActualizando...

“La mujer molesta: feminismos postgénero y transidentidad sexual”

Carro de Compra

«Hora es ya de alumbrar un nuevo feminismo postgénero capaz de prescindir de sus dictados. Ese es el reto del presente para el cual ofrezco las reflexiones de las páginas que siguen».

La mujer molesta, de Rosa María Rodríguez Magda, filósofa y escritora, es un ensayo sobre el sujeto de feminismo, sobre las identidades que se diluyen y las fuerzas que hacen que el feminismo se convierta en un sopa de siglas sin un rumbo claro. Un texto que pretende incentivar el debate, sin miedo a la polémica, sobre hacia dónde ha de ir el feminismo y cuáles son los conceptos que se han de poner en valor en esta nueva ola. Un feminismo postgénero.

Rosa María nos demuestra, una vez más, una gran lucidez y capacidad para hacer comprensible aquello que puede resultar complejo a nivel terminológico y abstractivo, pero sin vaciar de contenido una reflexión necesaria en tiempos en los que resulta difícil asentar ciertos conceptos diluidos, pero imprescindibles, para poder construir una sociedad feminista.

Las mujeres siempre hemos sido molestas para las sociedades tradicionales, en la vida pública, en la cultura, incluso en la familia. Una misoginia ancestral nos acompaña, de forma más sibilina en la actualidad debido a nuestra actitud persistente de seguir reclamando nuestros derechos y de hacernos visibles. El sujeto-mujer ha pasado a convertirse también en algo molesto para ciertas corrientes del feminismo: se declara caduco, eurocéntrico, heteronormativo, un arcaico reducto esencialista en la diversidad sexual.

Este libro es una reivindicación de esa mujer molesta, del «nosotras, las mujeres» como colectivo necesario. En él se analizan las corrientes más actuales del feminismo y conceptos como identidad, género, modelo trans, transidentidad, diversidad…, para rastrear sus utilizaciones regresivas y las sutiles trampas ante las que no podemos sucumbir. Frente a quienes pretenden recluir a las mujeres en una abnegada complementariedad, pero también frente a quienes nos difuminan en la proliferación de los  géneros, elevamos la voz para afirmar que vamos a seguir siendo molestas ante cualquier maniobra de borrado.

Un texto imprescindible para pensar el feminismo hoy.