Invenciones para una vida más fácil

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Erróneamente se tiende a considerar el campo de las invenciones y patentes un espacio masculino aunque a lo largo de la historia muchísimas mujeres han sido revolucionarias y pioneras en el campo de la innovación. La balsa salvavidas, la cafetera, la jeringuilla hipodérmica, el lavavajillas, el monopoly, o incluso el wifi son algunos de los inventos realizados por mujeres. De hecho, muchos de los artilugios que contribuyen a hacernos la vida más fácil son fruto de su ingenio.  

Dentro de esa lista se encuentra el asociado a la patente nº 190.698 e inscrito en la Oficina Española de Patentes y Marcas en 1949, es decir, la enciclopedia mecánica de Ángela Ruiz Robles (1895-1975). Si bien es cierto que este procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para la lectura de libros se quedó en prototipo no deja de ser un artilugio muy interesante por su carácter práctico e interactivo y su principal objetivo: facilitar el trabajo a profesores y alumnos. Sin duda, una propuesta extremadamente moderna que en su afán de facilitar el conocimiento y reducir el peso que transportan los alumnos podría ser extrapolada a nuestros días. 

Este ingenioso invento no será, sin embargo, el primero realizado y patentado por una mujer española. Si bien el creciente papel de la mujer en la vida pública a partir de la segunda mitad del siglo XX se extiende a la ciencia y la tecnología, existen patentes de mujeres desde mucho antes. Así, el “privilegio de invención”, como entonces se llamaba, número 8 fue obtenido por Francisca Jaquinet, vecina de Madrid aunque de nacionalidad francesa. Nos remontamos al 23 de octubre de 1826 y la concesión tenía como objeto la introducción en exclusiva durante cinco años en nuestro país de una suerte de estufa doméstica portátil, inventada por su difunto cónyuge en el país vecino. Por este último dato y por su nacionalidad, la considerada primera mujer española que presentó un “privilegio”, el nº 4.006, sobre tecnología propia será Fermina Orduña. De Fermina, como de muchas otras, apenas tenemos datos de su vida salvo la fecha del registro de su “Aparato y sistema para expender al público leche de burra, vaca o cabra”, el 20 de mayo de 1865.

En aquel momento histórico era muy poco frecuente que una mujer tuviera la iniciativa y la valentía de desarrollar una invención. Suponía luchar contra los prejuicios de la época y trabajar con arrojo y gran esfuerzo, lo que no supuso trabas para algunas de ellas tal y como muestra la famosa frase de la estadounidense Josephine Cochran (1839-1913): “Si nadie más va inventar una máquina para lavar platos, lo haré yo misma”.

Otra pionera de las mujeres inventoras españolas, y también vinculada al mundo de la educación, fue Carmen Ortiz (¿?-1932). Maestra de niños invidentes en la Casa de la Caridad de Barcelona, en 1909 inventó el Sistema o Regleta Sor. Se trataba de un aparato de lectoescritura para que se pudiesen comunicar personas videntes e invidentes que consistía en una regleta y un punzón que perforaba en papel caracteres en relieve. Los textos combinaban caracteres visibles y táctiles, siendo posible su lectura por todos con independencia de su grado de visión.

En el mismo ámbito y más conocida, aunque de nacionalidad italiano, se encuentra María Montessori (1870-1952). Creadora del método que recibe su mismo nombre, inventó y patentó un material didáctico asociado al mismo.

La lista de invenciones y mujeres que los realizaron es mucho más amplia de lo que podríamos suponer, pero no sólo es interesante saber que hay mujeres científicas que podrían llenar manuales enteros, sino poner el foco en el lugar común: su afán de conocimiento y necesidad de mejorar la vida. 

Autora: Yoly


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